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Mitos sobre la comida

Hoy estudiamos algunos de los mitos sobre la alimentación tan arraigados en el saber popular. Hay algunos que son falsos y otros no, ¿pero cual es cual? Aquí os confirmo y desmitifico unos cuantos…

FALSOS MITOS

La fruta no se debe comer de postre. Falso. La fruta, debido a su alto contenido en azúcares, puede engordar sólo si se come en exceso. Por tanto, puede ingerirse en cualquier momento del día. Es más, la vitamina C que contiene la fruta permite una mayor absorción del hierro ingerido en el plato principal.

Si nos saltamos una comida, mejor. Falso. Es importante hacer 5 comidas al día, tengamos la edad que tengamos, ya que, si nos saltamos una comida, llegaremos a la siguiente con más hambre, comeremos más y más rápido, provocando así la sensación de hinchazón.

Tomar un zumo es igual que tomar una pieza de fruta. Súper falso. Al ser exprimida una fruta, no se obtienen las mismas vitaminas que con una pieza real. El zumo aporta más calorías, menos fibra, menos saciedad. Además, los zumos procesados tienen conservantes y azúcares añadidos.

La remolacha tiene mucho azúcar. Falso. La remolacha común sólo tiene 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos, igual que la calabaza y la zanahoria. Así que no tengas miedo en darle remolacha a tu hijo.

Los productos integrales tienen menos calorías. Falso. Suelen contener cantidades muy similares al producto no integral, lo que realmente les diferencia es que los productos integrales poseen una cantidad mayor en fibra.

CIERTO

Hay que tomar por lo menos 2 litros de agua por día. Cierto. Cuando aumenta la proporción de agua en el organismo mejora el funcionamiento de los riñones y se incrementa la capacidad de desintoxicación y de defensa.

El aceite es más saludable que la mantequilla. Cierto. El aceite es de origen vegetal y no tienen colesterol. La grasa de la mantequilla, en cambio, es de origen animal y por tanto su nivel de colesterol es más elevado.

Las legumbres son alimentos ricos en fibra. Cierto. El promedio está en torno a los seis gramos de fibra por cada 100 gramos de legumbres cocidas. Además ayudan a mejorar nuestros niveles de colesterol, permiten controlar los porcentajes de azúcar y previenen enfermedades  gastrointestinales.

La alcachofa es depurativa. Cierto, pero no adelgaza. Gracias a su acción depurativa, la alcachofa ayuda a eliminar líquido en el cuerpo, pero no quema la grasa acumulada en el organismo.

La espinaca da fuerza. Cierto, pero no tanto como se cree. Su consumo se popularizó a partir de la década del 50 porque una mala transcripción de un informe científico le adjudicó diez veces más hierro del que en realidad contiene (23 mg cada 100 g) y Popeye hizo el resto. Así que sí, vuestros niños tienen que comer espinacas, pero que no sea su única fuente de hierro.

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