Qué le cuentas a tus niños para que coman brócoli

By 3 febrero, 2014 Concursos

En Brócoli Pasión trabajamos para ayudar a las mamás y papás a crear una alimentación saludable para sus hijos. Sabemos que a veces es complicado que los niños coman verduras, sobre todo aquellas de color verde, pues generan un rechazo elevado. Por ello hemos creado un concurso titulado:

¿Qué le cuentas a tus niños para que coman brócoli? – Los cuentos de las mamás creativas.

Queremos que compartáis con nosotros esos cuentos que os inventáis para que vuestros hijos coman brócoli. Por ello premiaremos los cuentos más divertidos, los más creativos, con una escapada para 2 con sabor rural.

Aquí os dejamos un ejemplo del cuento que nosotros hemos adaptado: Caperucita Verde

Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa verde y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Verde.
Un día, su madre le pidió que llevase brócoli a su abuela, pues estaba malita y necesitaba mucha vitamina C. La abuelita vivía al otro lado del bosque, así que la mamá de Caperucita le recomendó que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo feroz.
Caperucita Verde cogió la cesta con brócoli y se puso en marcha. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas…
De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
– ¿A dónde vas, niña? – le preguntó el lobo con su voz ronca.
– A casa de mi abuelita – le dijo Caperucita.
– No está lejos… – pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
Caperucita puso su cesta en la hierba y se divirtió cogiendo flores: – El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuelita se pondrá muy contenta cuando le lleve este hermoso ramo de brócoli.
Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió, pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí observó la llegada del lobo.
El lobo le susurró algo a la abuela en la oreja y ella se escondió… él se puso el gorro rosa de la abuelita, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Verde llegó en seguida muy contenta.
La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
– Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
– Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
– Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
– Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.
– Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
– Son para… ¡comer brócoli!- y diciendo esto, el lobo malvado (que no era tan malvado) se abalanzó sobre la cesta de brócoli de la niñita y juntos prepararon brócoli hervido.
Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un leñador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y que un buen olor salía de la cocina.
Cuando el cazador vio las pellas de brócoli, sacó un libro de cocina y le recomendó a la abuelita que los cocinara de otra manera. Unos minutos más tarde, todos se sentaron en la mesa para comer hamburguesas de brócoli y brócoli al horno con bechamel y jamón. ¡Qué rico!
Caperucita Verde había aprendido una valiosa lección. Hay muchas más maneras de la que pensaba de cocinar brócoli.

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